Si es así, usted no está solo. Lo que antes le pareció una buena idea, hoy simplemente no se ajusta a su imagen y solo desea que desaparezca.
Bueno, la buena noticia es que para la mayoría de los tatuajes, es posible eliminarlos mediante el uso de un láser. La mala noticia, es que es mucho más fácil hacer un tatuaje que quitarlo. Uno de los desafíos a superar, es que los diferentes artistas del tatuaje utilizan diferentes tintas y las colocan a diferentes profundidades. La tinta del tatuaje se queda en la piel de forma permanente debido a que las partículas de tinta son demasiado grandes para que el cuerpo pueda absorberlas. El láser funciona mediante la “explosión” de estas grandes partículas de tinta, transformándolas en partículas más pequeñas (“tamaño de un bocado”) que las células del cuerpo puedan “engullir” y quitar.
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